miércoles, 23 de diciembre de 2020

martes, 2 de abril de 2013

To do list...


  • Get a new job, one next to you, that pays better and is related in some way to what I studied.
  • Be on stage again, and by "being" I mean "acting"
  • Help those who need help - Social service
  • Be less selfish, and childish.
  • Drink less.
  • Sleep more.

lunes, 12 de octubre de 2009

Nightmares and angels

Your wings around me scared my nightmare away and made me ask for and everlasting, endless night next to you.

viernes, 24 de julio de 2009

Rocket Brother...

Ayer fue uno de los peores días y me lo tengo bien merecido. No sabes cómo deseo no haber despertado nunca en ese día, que mágicamente el calendario encontrara su camino del miércoles al viernes. Pero lo hecho, hecho está y hasta la fecha no he encontrado la forma de volver el reloj atrás. ¿Sabes que es lo que más me duele? Que no tengo cara, ni verdades para excusar mis acciones; que no fue una sola vez y que no eres la única persona a la que he traicionado. Gracias por abrirme los ojos y hacerme ver cuán estúpido he sido y puedo llegar a ser; gracias porque de ese modo me proteges de mi mismo y me haces consciente de la parte de mi que aborrezco con toda mi ser.
No quiero perderte. Eso significaría renunciar por completo a uno de mis brazos, a una de mis piernas. Sólo me resta pedirte que puedas llegar a perdonarme y volvamos a esos tiempos de risas telefónicas, bromas tontas y pláticas en camiones; esas imágenes que por alguna razón lucen tan distantes y que añoro con toda el alma en este momento.

Te quiero hermano.

lunes, 11 de mayo de 2009

Temor

Temor de convertirme en otro de tantos recuerdos olvidados, nada más.

miércoles, 15 de abril de 2009

Feo

Sí se siente feo. No más sauces llorones ni roces de mano en la oscuridad del cine, al menos no a tu lado. Buenos los viajes, las fotos, la buena música y los teatros, los lugares de arrabal, enseñarme cómo la vida sucede sin mí, orillarme a aprender a hacer lasaña, los atardeceres y las orillas de los ríos. Gracias por las historias; tú te volviste una.

¿Te das cuenta de la cantidad de gente que hay en el mundo?, últimamente no pienso en ellos. Otro recuerdo me mantiene ocupado.

lunes, 16 de marzo de 2009

Me cayó el veinte, literal.

Veinte es el número normal de dientes de leche de un humano, así como las leguas multiplicadas por mil que recorre el Nautilus. Pero ahora, veinte son los años que he cargado en mis piernas blancas de pollo, debajo de mis ojeras permanentes y por encima de la capa de piel que alberga mis pecas. ¡Enhorabuena! Porque de ser japonés estaría en la celebración de mi mayoría de edad y porque es más fácil comprar veinte velitas para el pastel sin que sobren, ni falten.
Debo aclarar a aquellos que no han pasado por esta transición que la sensación es la misma. Me siento igual que hace una hora, quizá un poco más cansado y menos activo, pero eso sin duda se lo atribuyo a la hora y al paso inmediato del tiempo. Aún no tengo canas y mis huesos parecen responder de la misma forma a como lo hacían hace unas cuantas semanas. Los ojos, de por sí jodidos, no presentan nuevos males más que los comunes: la miopía, el astigmatismo y el daltonismo.
Quisiera, por pura diversión, mirar al espejo y encontrar a una persona diferente a la que vi esta mañana; más barbón, unos cuantos centímetros más alto y con nuevas y renovadas historias para contar. Ver que se le va un poco más el avión y saber que de vez en cuando se olvida de dónde dejó su chela. Por supuesto que me reiría por un momento, pero estoy muy agradecido de que tantos cambios no ocurran en 365 días (o 366 según sea el caso), y mucho menos en un simple movimiento de manecilla corta.
Y cómo siempre sucede en estos días, 16’s de marzo de cada año, se hace un recuento desde la estación pasada hasta que el tren se detiene un poco en esta nueva. Hay vagones súper llenos, varias maletas en el mismo compartimiento, nuevos pasajeros –uno que otro que decidió saltar por la ventana con el tren en movimiento- pero la chica del café sigue sonriendo cuando se le pide más azúcar. Qué bien que Chaparro comparta el vagón y que permita que suba mis tenis mugrosos a los asientos, sin repelar.
Levanto las manos y muevo la cabeza al ritmo de una música lounge. Soy más sabio que antes porque he vivido más. Sé más cosas y puedo tomar sake legalmente en Japón. Quizá tenga más arrugas, menos cabello y glóbulos rojos en menor cantidad, pero lo bailado, nadie me lo quita.